40 años de Pueblo en vilo
El pasado mes de mayo se cumplieron cuarenta años del clásico libro de Luis González, Pueblo en vilo. Juan Pedro Viqueira publicó en Letras Libres un interesantísimo ensayo a propósito del libro, de su autor, y de una discusión historiográfica que le ha comido la cabeza a varios académicos mexicanos acerca de la microhistoria gonzaliana y sus supuestas desventajas frente a la microhistoria a la italiana, como la que cultivaron Carlo Ginzburg y Giovanni Levi. Cito un parrafo del riquísimo ensayo de Juan Pedro, escrito como siempre con esa prosa sabrosa y polémica que le caracteriza:
Para empezar, conviene recordar el complejo diálogo que construye Luis González en sus trabajos de microhistoria con la llamada “historia nacional”. Hoy en día, en algunos círculos académicos, está de moda oponer la microhistoria gonzaliana a la “nueva” microhistoria italiana, como si se tratase de géneros tan distintos que, como el agua y el aceite, no pudieran combinarse de forma duradera. Sin duda es imposible confundir un libro de Luis González con uno de microhistoria italiana. Nadie pone en duda que existan notables diferencias en la manera de abordar el género microhistórico entre el historiador michoacano y sus colegas italianos. El problema es que la distinción se utiliza a menudo para descalificar la microhistoria gonzaliana. Según algunos, ésta no sería más que una forma de monografía local “a la antigüita”, de interés muy limitado. En cambio, la microhistoria italiana supondría una profunda renovación de la disciplina al plantear nuevos problemas de investigación, y al cambiar la forma de pensar las relaciones entre lo local y lo general, y al inventar nuevas formas narrativas. Estos críticos no saben obviamente que Carlo Ginzburg le escribió a Luis González una carta para contarle cómo Pueblo en vilo despertó su interés por los fenómenos micro.
El párrafo de Juan Pedro tiene una llamada a pie de página en la que se lee que la fuente para esta afirmación es una comunicación personal de Jean Meyer, historiador que, a mi juicio, ha establecido también un complejo diálogo entre los fenómenos regionales y la llamada “historia nacional”, abriendo surco a su vez en otra especie de microhistoria. Para ello, no hay más que leer sus libros La Cristiada o Esperando a Lozada. Pero volviendo a la nota a pie de página, Juan Pedro escribe:
… En su artículo, “Microhistoria: dos o tres cosas que sé de ella”, Ruptura (Universidad Juárez Autónoma de Tabasco), 10-11, marzo-junio 2002, pp. 11-27. Carlo Ginzburg se refiere en varias ocasiones a Luis González como pionero de la microhistoria. Señalemos que Ginzburg no es el único historiador europeo de prestigio que ha admirado su obra. En el año escolar de 1987-1988 tuve el gusto de escuchar a Pierre Vilar, en el seminario que impartía en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, elogiar el artículo de Luis González y González “Suave matria”, Invitación a la microhistoria / Obras completas, tomo IX, México, Clío / El Colegio Nacional, 1997, pp. 167-187.
Solamente un bocadillo. Para abrir boca.
El resto del artículo de Juan Pedro Viqueira en Letras libres, año X, núm. 113, mayo de 2008, pp. 48-56
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